
SOS Iruña-Veleia “Que la verdad, triunfe”
por Mapi Alonso, * Firmante del manifiesto de la Plataforma SOS Iruña-Veleia - Miércoles, 24 de Febrero de 2010 .
POR razón de mi trabajo tuve la ocasión de asistir en vivo y en directo a la comisión celebrada en las Juntas Generales de Álava el 19 de noviembre de 2008 en la que la diputada de Cultura, Lorena López de Lacalle, al frente de unos cuantos miembros de la comisión de expertos, certificó la falsedad del material hallado en Iruña-Veleia durante las campañas de 2005-2006. Una tras otra, seguí las intervenciones de lo que fue una larga sesión y si al entrar, aun con alguna duda, apostaba por su falsedad, cuando salí tenía la certeza. Todo era un fraude.
Días más tarde, cuando finalmente tuvimos acceso a los informes de la comisión de expertos y pude leerlos, también pensé que estaba ante un fraude, pero esta vez no pensaba en el material arqueológico, sino en algunos de estos informes. Matizo y corrijo lo de fraude, porque más bien fue un defraude. Me sentí defraudada en mis expectativas, lo que era admisible y comprensible en una exposición divulgativa oral ante la prensa y los políticos, resultaba irritante en algunos documentos con visos de informe científico en base a los cuales se había tomado una decisión del calibre de la que se había tomado, la declaración de fraude y la apertura del proceso judicial contra Lurmen. Al pensar que se habían basado en ellos para dictaminar la falsedad del material, todas mis antiguas dudas y algunas más se reavivaron.
A partir de ese día, el tema ha dado para mucho: en los juzgados, en la Red, en la prensa, en las instituciones, en las esferas políticas y, sobre todo, en el mundo real, que es donde a algunos se les ha arruinado la vida. Durante este tiempo he ido variando de postura según la información que iba acumulando y procesando en mi cabeza. Del todo falso pasé al ¿y si son auténticas? “Ziur al zaudete?”, preguntaba Juan Martin Elexpuru, añadiendo más dudas sobres mis dudas. ¿Y si, aunque por diferentes motivos y circunstancias, podemos estar corriendo el riesgo de despreciar y echar al vertedero elementos importantes para recomponer la historia de nuestro pueblo?
He seguido desde el principio con interés las aportaciones y debates que desde diferentes formatos y autores (charlas, informes, blogs, prensa) han ido añadiendo elementos de juicio para hacerse una opinión. Yo la mía, por lo menos, ya la tengo: no está probada la falsedad de los grafitos. Por eso cuando se constituyó la plataforma SOS Iruña-Veleia firmé el manifiesto y suscribí: 1) que se asegure de que las piezas están en su estado inicial; 2) que se ordene la realización de nuevos análisis y estudios científicos sobre los grafitos y 3) que reconocidos arqueólogos, no vinculados a las partes, lleven a cabo excavaciones controladas en lugares señalados.
A partir de ahí, y visto lo visto, los imposibles que no se basen en evidencias físicas o en anacronías que por su contenido no arrojen dudas ya no me bastan. El camino del conocimiento está lleno de imposibles posibles. Y como ejemplo, no encuentro otro mejor que el llamado mecanismo de Anticitera, encontrado en 1900 entre los restos de un navío mercante romano naufragado, cargado de tesoros griegos. Me ahorro explicar cómo han reconstruido en tres dimisiones los planos de lo que resulta un engranaje mecánico de ruedas dentadas que calculaba, de manera analógica, las fechas de los eclipses lunares y solares, permitía modelizar el movimiento aparente de la luna por el firmamento y llevar la cuenta de fechas de relevancia social como los juegos olímpicos. Una auténtica calculadora analógica. Según el autor del artículo, “no se tiene noticia de que en ningún lugar del mundo, y durante los mil años siguientes como mínimo, haya existido algún instrumento de parejo refinamiento. De no haber sobrevivido este espécimen, su existencia en aquellos tiempos se hubiera juzgado imposible“.
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