Medio ambiente – Rutas
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. Para ampliar detalles “Grupo Espeleológico Álaves Koloska”: Rutas Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. Geología - montaña El casco urbano de los pueblos se asientan, en parte, sobre terrenos constituidos por biosparitas y biomicritas, y, en parte, sobre micritas arcilloso-limosas. En las riberas del río Zadorra encontramos terrenos de aluvial. Las principales especies animales son el corzo, el jabalí, la paloma torcaz y la perdiz. El ganado es equino y vacuno. Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. La sierra de Badaya se sitúa en la línea de transición del clima atlántico con el clima continental. Debido a su situación algo alejada del mar y a las montañas que la separan de él, el clima de Iruña de Oca participa de caracteres atlánticos y mediterráneos, constituyendo un tipo de transición entre ambos. Su dinámica atmosférica, sus tipos de tiempo, sobre todo los del invierno y los de las estaciones equinocciales se emparentan más con los cantábricos, pero la sequía estival empieza a recordar al clima mediterráneo. Además su altitud respecto del nivel marino es un factor de continentalización térmica. Por tanto se puede definir su clima como subatlántico. La temperatura media anual es de 11,2 ºC, siendo de 4,4º la de enero y de 18,6º la de julio. En invierno son frecuentes las heladas (47,6 días de media) y los días de nieve alcanzan una media de 14,9. El otoño tiende a ser térmicamente más benigno que la primavera y también más estable. Durante el verano, con 39 ºC de máxima absoluta y 25º de media de las máximas de agosto, la oscilación térmica diurna es un rasgo destacable. La precipitación media anual alcanza los 828 mm, siendo el semestre invernal el más lluvioso. En verano aparece un mes seco, julio, y otro, agosto, casi se puede catalogar como tal. El promedio de días de lluvia, 42%, resulta elevado, lo que contribuye a que las precipitaciones por lo general carezcan de intensidad. Las escasas horas de sol, 1.758 al año, la abundante nubosidad y la frecuencia de las nieblas, 50,5 días de media anual, así como la regularidad pluviométrica interanual señalan otros rasgos característicos de este clima. Presenta una variación vegetal directamente relacionada con la altitud (efecto Cliserie), pasando de las encinas, que pueblan las zonas más bajas o soleadas, a los robles y hayas, en las zonas más elevadas y umbrías. También abunda el pino silvestre en la ladera oeste, así como la pradera de montaña en la parte superior. Mayo de 2001/2001eko Maiatza Encinares y carrascales (Quercus ilex subsp. ballota) 27.– Enebral-pasto con junquillo y prebrezal margoso 39.– Complejo de pastos parameros 58.– Vegetación ruderal-nitrófila, con cobertura vegetal alta (pueblos, huertas, solares urbanos, vertederos) Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. 5.– Carrascal montano Esta unidad se desarrolla tanto sobre terrenos calizos como silíceos, en lugares con intensa insolación y suelos secos, llegando a ser dominante en muchas de las solanas pedregosas de las comarcas de transición. Resultan especialmente propicias para estos carrascales las calizas duras y los conglomerados de matriz arenosa. En uno u otro caso las etapas de sustitución del bosque son diferentes, de carácter basófilo en el primero y acidófilo en el segundo. Pero la estructura y composición florística de un carrascal maduro, con buena capa de hojarasca y árboles bien desarrollados es en los dos casos muy parecida. El suelo es poco profundo pero la acumulación y transformación de hojarasca de encina contribuye a su formación y a mantener un mínimo de humedad edáfica. Las plantas más representativas de las zonas maduras del carrascal son: Quercus ilex subsp. ballota, Phillyrea latifolia, Arbutus unedo, Juniperus communis, Rhamnus alaternus, Hedera helix, Rubia peregrina, Ruscus aculeatus, Hepatica nobilis, etc. En los claros suelen abundar: Genista hispanica subsp. occidentalis, Erica vagans, Spiraea hypericifolia subsp. obovata, Thymelaea ruizii, Cistus salviifolius, Brachypodium pinnatum, Arctostaphylos uva-ursi… Aspecto del carrascal montano en la sierra de Arrato Existen masas de considerable extensión en las solanas de las sierras de Badaya-Arrato, sobre calizas duras y margas compactas. En los Montes de Vitoria los carrascales se asientan sobre conglomerados, y exclusivamente en la franja externa al municipio ya en territorio treviñés. En general, los carrascales cartografiados son juveniles y forman mosaicos con brezales calcícolas (28, 28a) y pastos parameros (39), y se ponen en contacto con quejigales 6.– Encinar del interior Este tipo de bosque se acantona actualmente en barrancos abrigados con suelo fresco y bastante humedad atmosférica. El estrato arbóreo lo domina la encina, con ejemplares que en muchos casos parecen intermedios entre las subsp. ilex y ballota. Son frecuentes los arbustos laurifolios como Arbutus unedo, Viburnum tinus, Phillyrea latifolia, Ligustrum vulgare, Rhamnus alaternus, así como Hedera helix, Ruscus aculeatus, Rubia peregrina. Únicamente se ha cartografiado este tipo de vegetación en el fondo del barranco de Oca, sobre Hueto Arriba, donde parece constituir un bosque de carácter relíctico. Quejigos y fresnos alternan con el encinar de interior sobre el fondo del Barranco de Oca Quejigales (Quercus gr. faginea e híbridos) 8.– Quejigal subcantábrico Un clima de carácter subhúmedo, con precipitaciones entre 600 y 900 mm anuales y sequía estival breve, permite el desarrollo de este tipo de quejigal. En el ámbito geográfico del municipio los quejigales ocupan cerros y laderas, cediendo ante los robledales hacia el fondo de la Llanada, y ante los hayedos al ascender por las laderas de Montes de Vitoria. Los quejigales se asientan en esta zona sobre margas, lo que permite el desarrollo de suelos frescos y con buena capacidad de retención de agua, pero sin llegar al encharcamiento. Son suelos con adecuadas condiciones para la labranza. Plantas representativas de los quejigales subcantábricos maduros son: Quercus faginea (puro o hibridado, sobre todo con Q. pubescens), Acer campestre, A. monspessulanum, Viburnum lantana, Ligustrum vulgare, Tamus communis, Hedera helix, Stachys officinalis, Iris graminea, Rosa arvensis, Pulmonaria longifolia, etc. En el municipio de Vitoria-Gasteiz los quejigales tienen amplia representación. Así, en las sierras de Badaya y Arrato, dentro de los dominios del carrascal, ocupan los estrechos vallejos en los que el suelo es algo más profundo y fresco. En la Llanada se limitan a los cerros, habiendo desaparecido de los terrenos fértiles del fondo ante el desarrollo de la agricultura y los asentamientos humanos. Los mejores y más extensos quejigales son los que se sitúan al pie de los Montes de Vitoria y en el tramo inferior de su ladera norte, justo por debajo del nivel de los hayedos (19, 20). La mayoría de los quejigales cartografiados son masas jóvenes, rodeadas de matorrales bajos (27) y pastos mesófilos (40), así como de cultivos (66). Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. 11.– Marojal o robledal de Quercus pyrenaica El roble tocorno o marojo (Quercus pyrenaica) es árbol que gusta de vivir en suelos arenosos, bien drenados, edificados sobre sustratos silíceos y en ambiente soleado y poco neblinoso. En la Comunidad Autónoma del País Vasco son las solanas de la divisoria de aguas cántabro-mediterránea y los montes de Izkiz las zonas donde con más profusión se desarrolla este tipo de bosques. En el término municipal de Vitoria-Gasteiz, las mejores masas se ubican en la umbría de los montes de Vitoria, en la zona de Ullibarri de los Olleros, a caballo entre quejigales y hayedos. Pequeños corros de marojo, y árboles aislados, aparecen también por la sierra de Badaya, a favor de zonas de relieve deprimido, como amplias torcas dispersas por el paisaje kárstico dominante. Este tipo de bosque permite el paso de luz al sotobosque, lo cual, unido a la tardía brotación del árbol dominante propicia un buen desarrollo de los estratos arbustivo y herbáceo. En el estrato arbóreo domina Quercus pyrenaica, bajo cuyas copas se desarrolla un estrato arbustivo con acebos (Ilex aquifolium), enebros (Juniperus communis) y majuelos (Crataegus monogyna). Bajo los arbustos son frecuentes las matas, en especial diversos brezos (Erica cinerea, E. vagans, Daboecia cantabrica, Calluna vulgaris) y algunas otakas (Ulex europaeus y más raro el U. gallii). Herbáceas acidófilas frecuentes en estos bosques son el helecho común (Pteridium aquilinum), Arenaria montana, Stellaria holostea, Deschampsia flexuosa, Vaccinium myrtillus, Melampyrum pratense. 12.– Robledal éutrofo de Quercus robur Los bosques de Quercus robur son las formaciones que dominarían potencialmente en el piso colino de la vertiente atlántica del País Vasco, y en los fondos de los valles subatlánticos (zonas de Zuya, Cuartango y Llanada alavesa). Los robledales que se desarrollan en amplios fondos de valle de naturaleza margosa o arcillosa, con suelos ricos y poco ácidos son los que se engloban en la presente unidad de vegetación. Un robledal éutrofo bien desarrollado se caracteriza por el dominio en el estrato arbóreo de robustos ejemplares de robles (Quercus robur), los cuales desplazan a otros árboles como Acer campestre y Fraxinus excelsior, que pasan a ser frecuentes en bosques juveniles o alterados. Cabe destacar la convivencia en el estrato arbustivo de los dos majuelos del país, Crataegus laevigata y C. monogyna, así como la exuberancia de las orlas forestales, con enredaderas como Hedera helix, Clematis vitalba, Tamus communis y Rubus ulmifolius. Otros arbustos representativos son Corylus avellana, Cornus sanguinea, Euonymus europaeus, Salix atrocinerea. En el estrato herbáceo, sobre el fresco y rico suelo crecen Arum italicum, Ruscus aculeatus, Sanicula europaea, Vicia sepium, Glechoma hederacea, Helleborus viridis, Veronica chamaedrys, etc. Especies notables como Ranunculus auricomus, Aconitum napellus, Ophioglossum vulgatum o Colchicum autumnale se cobijan en los enclaves más húmedos. El robledal éutrofo de Amarita Estos robledales se ponen en contacto con quejigales en los sitios donde el suelo no se encharca casi nunca. La mayoría de las zonas actualmente cultivadas de la Llanada alavesa pudieron ser en el pasado robledales de este tipo (hay testimonios recientes de ello). Hoy en día son tan escasos y de dimensiones tan reducidas, que cabe considerarlos como bosques islas, de gran valor ecológico, en trance de desaparición. Mencionemos como más significativas las masas aún existentes en Amarita, Cerio, Elorriaga-Arkaute (casi transformada en fresneda), Gobeo, al pie de Estíbaliz, o sobre las balsas de riego de Aberasturi. El área potencial de este tipo de robledales está hoy ocupada por cultivos (66) y por núcleos de población, como la propia capital de la provincia y del término municipal. En la base de los Montes de Vitoria este tipo de bosque da paso insensiblemente al siguiente, existiendo zonas de mezcla entre ambos, sobre todo en las inmediaciones de Aberasturi. Los robledales de este tipo se asientan sobre suelos ácidos de ladera, en general relativamente secos. El estrato arbóreo lo domina el roble pedunculado (Quercus robur), acompañado en muchas ocasiones por quejigos (Q. gr. faginea), que a veces pasan a dominar. De forma dispersa aparecen corros de otros árboles como el chopo temblón (Populus tremula), abedules (Betula pendula) y algún raro serbal (Sorbus torminalis y S. aucuparia). -14-El roble pedunculado domina esta unidad Son frecuentes los arbustos, en especial Ilex aquifolium, Crataegus monogyna, Malus sylvestris. Matas acidófilas proliferan en los claros, destacando como más abundantes Erica cinerea, Calluna vulgaris, Cistus salviifolius, y en menor grado las otakas (Ulex europaeus y U. gallii). Plantas herbáceas que indican la acidez del suelo son, entre otras, Deschampsia flexuosa, Hypericum pulchrum, Teucrium scorodonia, Luzula forsteri, Melampyrum pratense, Blechnum spicant y Pteridium aquilinum. Las mayores masas cartografiadas se sitúan en las laderas de los Montes Altos de Vitoria, constituyendo islas de diversidad en el homogéneo ambiente de los hayedos con los que entran en contacto. Es en las cercanías de Monasterioguren y Ullibarri de los Olleros donde ha sido posible cartografiar las mejores masas. 16.– Robledal de Quercus petraea El roble albar (Quercus petraea) pudo tener en el pasado, tras las glaciaciones, una extensión mucho mayor que lo que refleja su actual distribución. La acción humana, especialmente la debida a la presión ganadera, y posteriormente la ocupación de sus espacios potenciales por el haya, especie de carácter mucho más invasor y agresivo, pudieron llevar a la situación actual, en la que los bosques de Q. petraea son auténticas rarezas. Tanto es así que hasta hace poco, en lo que a la C.A.P.V. concierne, sólo se habían detectado masas cartografiables en los montes de la divisoria de aguas, y al norte de esta importante barrera biogeográfica. Durante los trabajos de campo de este estudio ha habido ocasión de descubrir una pequeña masa de roble albar en los Montes de Vitoria, en su tramo treviñés. La estructura y composición florística son muy similares a las del robledal acidófilo de Quercus robur anteriormente comentado. En la única masacartografiada se anotaron entre los árboles, además del roble albar dominante, los siguientes: Q. robur, Q. grupo faginea, Fagus sylvatica, Populus tremula. Entre los arbustos, Ilex aquifolium, Crataegus monogyna, Erica arborea. Especies herbáceas habituales en otros bosques acidófilos abundaban también en este caso, destacando la importante presencia de Pteridium aquilinum y Anemone nemorosa. Cabe destacar la extrema localización de este tipo de bosque, camuflado entre hayedos acidófilos (20), en las laderas silíceas de la vertiente sur de Montes de Vitoria. Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. 17.– Abedular (Betula pendula) En la vertiente mediterránea del País Vasco los abedules se comportan como silicícolas, y en concreto en el término municipal de Vitoria-Gasteiz, su presencia se limita a las laderas de los Montes de Vitoria. Ejemplares dispersos de abedul (Betula pendula) pueden verse desde el sur de Mendiola hasta el extremo oriental del municipio, zona en la que precisamente se ubican los únicos abedulares cartografiables. Son bosques relativamente bien iluminados, que parecen tener el significado de etapas arbóreas pioneras, que propician la recuperación de robledales y hayedos acidófilos. Los abedules alcanzan portes importantes al sur de Aberasturi La especie dominante, Betula pendula, está acompañada por otros árboles como Populus tremula, Sorbus aucuparia, S. torminalis, y arbustos como Ilex aquifolium y Erica arborea. Bajo las especies leñosas altas se desarrolla un estrato de matas y herbáceas, con algunas especies acidófilas abundantes, como Vaccinium myrtillus, Daboecia cantabrica, Erica cinerea, Calluna vulgaris, Pteridium aquilinum, Deschampsia flexuosa, Blechnum spicant, Rubus vigoi, Asphodelus albus, Teucrium scorodonia. Es en la zona del cerro las Palomeras donde las masas de abedular son más extensas. Se sitúan en un paisaje dominado hoy por hayedos acidófilos (20), en contacto con robledales (13) y pinares de repoblación (61). 17a.– Temblar o bosque de Populus tremula El chopo temblón (Populus tremula) suele ser considerado como mero acompañante de otros árboles capaces hoy en día de formar bosques, como el haya (Fagus sylvatica), los robles (Quercus robur y Q. petraea) e incluso el abedul (Betula pendula). Pero en situaciones concretas, en general en zonas afectadas por incendios o talas abusivas, los temblones pueden llegar a formar por sí solos bosquetes. Al igual que en el caso de los abedulares, los temblares tienen el significado de fases arbóreas pioneras, restauradoras de las condiciones que permiten la instalación de especies más exigentes, como las citadas, cuyos bosques acaban a la larga absorbiendo las pequeñas masas de temblares. La flora de estos bosquecillos es muy similar a la de los abedulares, y como en ellos, la integran especies acidófilas y heliófilas, propias de brezales (30, 31). Las masas cartografiadas son en general de muy pequeña extensión y se ubican casi todas en la umbría de Montes de Vitoria. En la solana, cabe destacar los temblares relativamente amplios que existen justo al este del puerto de Betoño, ya en la zona de Treviño. Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. 19.– Hayedo calcícola En condiciones de humedad atmosférica suficiente el haya (Fagus sylvatica) es indiferente al sustrato, y por ello los hayedos pueden aparecer tanto sobre terrenos silíceos como calcáreos. Lo que sí varía en tales casos es la flora que acompaña al árbol dominante. En el municipio de Vitoria-Gasteiz los hayedos calcícolas se asientan sobre los conglomerados de matriz carbonatada y las calizas que afloran en los tramos superiores y en la misma cresta de los Montes de Vitoria. En su límite inferior contactan con hayedos silicícolas o acidófilos, mientras que al rebasar la cresta hacia el Sur, dejan su sitio a los carrascales, mejor adaptados a la sequedad ambiental de las solanas. El espino, Crataegus monogyna es fecuente en el hayedo calcícola El estrato arbóreo lo domina por completo el haya, con algunos tejos (Taxus baccata) en las zonas mejor conservadas. Pero en los sitios en los que aflora la roca en superficie entra algo de luz y pueden vivir algunos otros árboles como Acer campestre, Sorbus aria, Fraxinus excelsior. Es en dichas zonas más pedregosas donde el estrato arbustivo alcanza sus mejores desarrollos, y destacan por su abundancia los dos majuelos (Crataegus monogyna y C. laevigata), con muchos endrinos (Prunus spinosa). Entre las plantas representativas de los hayedos calcícolas citaremos Hepatica nobilis, Polystichum aculeatum, Carex sylvatica, Scilla lilio-hyacinthus, Lamiastrum galeobdolon, Vicia sepium, Mercurialis perennis, Veronica montana, Scrophularia alpestris. No faltan especies indiferentes al sustrato, como Helleborus viridis, Anemone nemorosa o Daphne laureola. Estos hayedos forman una franja más o menos continua en la umbría de Montes de Vitoria, desde el extremo occidental, bajo el cerro San Miguel, hasta las cercanías del Portucho de Okina, punto a partir del cual, hacia el Este, desaparecen, al cambiar el sustrato a materiales silíceos. Una de las mejores zonas es la situada bajo el monte Palogan, con gran abundancia de tejos. Fuera de los Montes de Vitoria, las únicas masas de este tipo de hayedo se han cartografiado en unos pocos puntos de Badaya y Arrato, donde entran en contacto con carrascales (5). 20.– Hayedo silicícola Sobre materiales silíceos, debido a la elevada pluviosidad que se registra en las zonas donde habita el haya, se desarrollan suelos ácidos, lo que condiciona la flora del hayedo, marcadamente acidófila. En el estrato arbóreo el haya domina de forma aúnmás avasalladora que en el caso de los hayedos calcícolas. Sólo algunos tejos (Taxus baccata) soportan la densa sombra, y otros árboles únicamente logran vivir en los pequeños claros ocasionados por caídas fortuitas de hayas, o al borde de pistas forestales. Es el caso de los serbales (Sorbus aucuparia, S. aria y S. torminalis), algunos robles (Quercus robur, Q. pyrenaica y Q. petraea) y fresnos (Fraxinus excelsior). En el estrato arbustivo escasean los majuelos, pero resulta bastante abundante el acebo (Ilex aquifolium) así como el brezo blanco (Erica arborea). El arándano (Vaccinium myrtillus) puede formar extensos corros. Herbáceas frecuentes y representativas de los hayedos acidófilos son Blechnum spicant, Dryopteris affinis, Deschampsia flexuosa, Oxalis acetosella, Luzula sylvatica, L. multiflora, L. forsteri. El acebo (Ilex aquifolium) forma parte del sotobosque en los hayedos silicícolas de Montes de Vitoria Los hayedos silicícolas se extienden formando una gran masa continua aproximadamente desde el puerto del Reventón (Zaldiaran) hacia el Este. Se ponen en contacto en su límite superior con hayedos calcícolas (19), salvo en el extremo oriental del municipio y en los alrededores del puerto de Betoño, en que los materiales silíceos llegan hasta la misma cresta, y los hayedos acidófilos la rebasan, penetrando algo por la solana, a favor de los collados en los que se condensan con frecuencia las nieblas. Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. 21.– Fresnedas (Fraxinus excelsior y/o F. angustifolia) Este tipo de bosque suele formar estrechas franjas a la orilla de los cursos de agua de pequeño caudal que no crean amplias vegas de inundación, sino que excavan sus cauces en sustratos margocalizos, impregnando de humedad unos pocos metros en cada orilla. Durante el verano, estos cauces experimentan un notable descenso en su nivel de agua, llegando casi a secarse. En el término municipal de Vitoria-Gasteiz prácticamente todos los cursos de agua (salvo el Zadorra y el Santa Engracia) tiene las citadas características. El estrato arbóreo lo dominan generalmente los fresnos, siendo más abundante Fraxinus excelsior, y algo más raro F. angustifolia. Abundan también los arces (Acer campestre), olmos juveniles (Ulmus minor) y quejigos (Quercus faginea). Bajo los árboles se desarrolla un denso estrato arbustivo, con Salix atrocinerea, Corylus avellana, Sambucus nigra, Cornus sanguinea, Ligustrum vulgare. Sobre arbustos y árboles se enredan trepadoras y zarzas: Clematis vitalba, Tamus communis, Hedera helix, Humulus lupulus, Rubus ulmifolius, Calystegia sepium. Herbáceas frecuentes son Brachypodium sylvaticum, Arum italicum, Iris foetidissima, Equisetum arvense, E. telmateia, E. ramosissimum. Las canalizaciones y operaciones de limpieza de márgenes alteraron gravemente los bosques ribereños del municipio no hace pocos años. Por eso, en la mayoría de los casos las fresnedas están sustituidas por etapas más juveniles como las saucedas (36), e incluso en algunos casos por etapas herbáceas que ciegan los cauces, tales como espadañales (56). Como queda dicho, casi todas las fresnedas (21) son formaciones lineares que orlan modestos cursos de agua. Por ello cabe reseñar las amplias fresnedas que se desarrollan en la unión del río Zalla con el Zadorra, así como en algunas otras zonas como Salburua y las cercanías de Armentia. 22– Alisedas (alnus glutinosa) Estos bosques ribereños con presencia de aliso (Alnus glutinosa) están bien adaptados a las condiciones de encharcamiento continuo que se dan a orillas de los ríos más caudalosos del municipio. Son formaciones vegetales de gran complejidad estructural, con los estratos arbóreo, arbustivo, lianoide y herbáceo muy bien desarrollados. Árboles representativos de estas alisedas son: Alnus glutinosa, Quercus robur, Acer campestre, Fraxinus excelsior, Salix alba, S. triandra. Entre los arbustos, Salix atrocinerea, Cornus sanguinea, Sambucus nigra, Corylus avellana, Crataegus monogyna, C. laevigata, Viburnum opulus. Las trepadoras y zarzas alcanzan aún mejor desarrollo que en el caso de las fresnedas, aunque las especies son prácticamente las mismas: Clematis vitalba, Hedera helix, Tamus communis, Humulus lupulus, Rubus ulmifolius, Calystegia sepium, Bryonia dioica, Solanum dulcamara. Herbáceas frecuentes son Carex pendula, Euphorbia amygdaloides, Ranunculus ficaria, Ornithogalum pyrenaicum, Arum italicum, Iris foetidissima, Aconitum napellus, Colchicum autumnale, Lathraea clandestina. Aliseda del río Santa Engracia en las proximidades de Amarita En estos bosques abunda una pequeña zarza (Rubus caesius), que puede sofocar a las herbáceas. Son abundantes las especies nitrófilas que indican la riqueza de los suelos, como Urtica dioica, Galium aparine, Alliaria petiolata. Actualmente las alisedas, muy alteradas por actuaciones realizadas sobre los cauces, suelen estar entremezcladas con choperas de plantación, y de hecho, los chopos (Populus nigra y P. gr. deltoides) aparecen de forma más o menos dispersa en este tipo de bosque. Se han cartografiado en los ríos Santa Engracia y Zadorra y en una pequeña zona del Zalla. 27.– Enebral-pasto con junquillo y prebrezal margoso Los cerros margosos de buena parte del municipio estudiado suelen presentar un matorral de aspecto almohadillado que constituye una etapa de sustitución en la serie dinámica del quejigal. Se trata del prebrezal margoso, agrupación vegetal que cubre el suelo de forma densa, protegiéndolo de la erosión. Las dos matas más abundantes son Erica vagans y Genista hispanica subsp. occidentalis. Otras especies frecuentes son Helictotrichon cantabricum, Brachypodium pinnatum, Thymelaea ruizii, Euphorbia flavicoma subsp. occidentalis, Thalictrum tuberosum, Dorycnium pentaphyllum. Incendios repetidos, asociados frecuentemente al pastoreo, llevan a una regresión de este matorral hacia otra etapa de menor cobertura, con el suelo privado de mantillo superficial y afectado por la erosión. Esta etapa degradada es el enebral-pasto con junquillo (Aphyllanthes monspeliensis). Plantas representativas de esta unidad son Globularia vulgaris, Lavandula latifolia, Linum appressum, Catananche caerulea, Genista scorpius, Coronilla minima, Onobrychis argentea subsp. hispanica, Leuzea conifera. En la mitad oriental del municipio estudiado, dentro de esta unidad de vegetación suele ser frecuente una pequeña mata endémica del norte de la península ibérica, Genista teretifolia. Las flores del junquillo (Aphyllanthes monspeliensis) destacan en la unidad durante la primavera A efectos cartográficos hemos considerado que los prebrezales margosos y los enebrales-pasto con junquillo constituyen una sola unidad. Abunda especialmente en zonas cuya vegetación potencial es el quejigal, y en menor medida en ambiente de carrascal. Muchos cerros de la Llanada presentan dicha unidad de vegetación. 28.– Prebrezal subcantábrico calcícola En esta agrupación incluimos varios tipos de matorrales de tamaño mediano, que se desarrollan en terrenos carbonatados, en concreto, sobre calizas o margas. Las dos plantas más representativas y abundantes son Erica vagans (brezo de flores blanco-rosadas) y Brachypodium pinnatum (hierba de anchas y bastas hojas). Estos matorrales se instalan sobre suelos pedregosos y en general constituyen una etapa de sustitución en las series de los hayedos calcícolas (19) y de los carrascales montanos (5). También ocupan de forma permanente resaltes rocosos, repisas y pies de cantil calizo. En este último caso suelen abundar Genista hispanica subsp. occidentalis, Helictotrichon cantabricum y Sesleria argentea subsp. hispanica. Además de las especies citadas, son comunes a este tipo de vegetación en todo el ámbito del País Vasco, Helianthemum nummularium, Potentilla montana, Dianthus hyssopifolius, Teucrium pyrenaicum, Euphorbia flavicoma subsp. occidentalis. En el municipio de Vitoria-Gasteiz cabe indicar como especies representativas subcantábricas (ausentes o rarísimas en la zona atlántica) Thymelaea ruizii, Geum sylvaticum, Arctostaphylos uva-ursi, Rosa pimpinellifolia. Este tipo de matorral se ha cartografiado en los rebordes occidentales y meridionales del municipio, en las planicies kársticas de Badaya-Arrato y en la cresta de los Montes de Vitoria. 28a.– Prebrezal subcantábrico calcícola. Variante con Spiraea hypericifolia subsp. hispanica Se trata de un matorral muy similar al anterior, del que se diferencia fundamentalmente por la gran abundancia de un pequeño arbusto, Spiraea hypericifolia subsp. obovata. Por lo demás, el grueso de la composición florística es prácticamente igual que en el caso anterior, aunque con menor grado de cobertura. Abunda de modo especial un pequeño rosal silvestre, Rosa pimpinellifolia. Spiraea hypericifolia domina la unidad al sur del cerro San Miguel Este subtipo ha sido cartografiado en el extremo occidental de la cresta de Montes de Vitoria, entre Zaldiaran y el cerro San Miguel, donde resulta especialmente abundante, y sirve de conexión entre los hayedos calcícolas (19) de la umbría y los carrascales (5) de la solana. Dicho matorral suele formar mosaicos con los mencionados tipos de bosques así como con escuálidos pastos pedregosos (48). 30.– Brezal subcantábrico Aquí se incluyen matorrales de talla mediana que se desarrollan sobre terrenos silíceos, con suelos ácidos y relativamente secos, en la vertiente mediterránea del País Vasco, bajo un clima menos lluvioso y brumoso que el de la vertiente cantábrica. Además del ubicuo brezo común (Erica vagans), resultan especialmente abundantes y representativas Erica cinerea, Cistus salviifolius, Rosa pimpinellifolia, Arctostaphylos uva-ursi, Thymelaea ruizii. Estos brezales subcantábricos participan en varias series de vegetación, desde las de los hayedos acidófilos hasta las del quejigal e incluso el carrascal, en los casos en los que el terreno consiste en areniscas o conglomerados de matriz arenosa. En el conjunto del municipio de Vitoria-Gasteiz, las masas de este tipo de brezal más extensas se han cartografiado en la zona de Zaldiaran (vertiente meridional), así como al pie de los Montes de Vitoria, en el ámbito del quejigal, pero en lugares de litología arenosa. 31.– Brezal- argomal -helechal atlántico En esta unidad se incluye un conjunto de agrupaciones vegetales que ofrecen diferentes aspectos fisonómicos, pero cuya composición florística es muy similar. Dicha unidad sustituye a diversos tipos de bosques acidófilos (robledales, marojales y especialmente hayedos). En la vertiente cantábrica del País Vasco es un tipo de matorral muy extendido, pero al sur de la divisoria de aguas se acantona mucho, apareciendo en forma de masas amplias únicamente en collados de montaña en los que las nieblas son muy frecuentes. Especies representativas y abundantes son Erica vagans, E. cinerea, Daboecia cantabrica, Calluna vulgaris, Vaccinium myrtillus. Por zonas llegan a abundar las otakas (Ulex europaeus y U. gallii), y resultan raras, aunque muy representativas Pseudarrhenatherum longifolium, Potentilla erecta, Lithodora prostrata. El helecho común (Pteridium aquilinum) puede llegar a formar un estrato monoespecífico, en general en claros producidos por recientes talas, ya sea de bosques naturales o de plantaciones forestales. La unidad de que hablamos se concentra esencialmente en los collados de los Montes de Vitoria, y aparece en menor medida en afloramientos silíceos al pie de dicha línea montañosa. 34.– Brezal alto montano de erica arborea Es este un matorral de talla elevada dominado por Erica arborea subsp. riojana. En el municipio no suele constituir la primera etapa de sustitución de los hayedos acidófilos, y por ello, únicamente ha sido posible cartografiarla en los Montes de Vitoria, sobre todo en las cercanías de los puertos de Zaldiaran y Vitoria. En el resto de la referida línea montañosa, los brezales altos ocupan claros minúsculos, no cartografiables, en el seno de los hayedos acidófilos (20). Además del brezo dominante son especies representativas de esta unidad: Vaccinium myrtillus, Daboecia cantabrica, Pteridium aquilinum, Teucrium scorodonia, Melampyrum pratense, Anemone nemorosa, Blechnum spicant, Erica vagans. 35.– Espinar-zarzal y matorrales altos de orla forestal En el municipio, esta unidad de vegetación sirve de comodín para enlazar diversos matorrales de talla media y alta con bosques juveniles en fase de recuperación. Casi siempre, dichos bosques se desarrollan sobre sustratos básicos, y corresponden a quejigales (8), robledales éutrofos (12) y hayedos calcícolas (19). En su forma típica, los espinares están formados por los majuelos (Crataegus monogyna y C. laevigata), el endrino (Prunus spinosa), diversas rosas silvestres (Rosa gr. canina) y la zarza común (Rubus ulmifolius). El citado Crataegus laevigata es relativamente frecuente en el nivel de los hayedos y robledales, mientras que en el piso más inferior, el de los quejigales, aparecen como especies representativas Viburnum lantana, Lonicera etrusca y Rosa grupo rubiginosa. En zonas frescas llega a ser muy abundante el avellano (Corylus avellana). A los espinares y zarzales se les añaden enredaderas diversas, como Calystegia sepium, Clematis vitalba, Bryonia dioica, que forman las orlas (muchas veces no cartografiables) de los bosques de la zona. Una variante peculiar de esta unidad es la que se desarrolla en zonas de suelo muy húmedo, incluso encharcado, y en ella es muy abundante una zarza de modesto porte (Rubus caesius). 36.– Saucedas Este matorral constituye la orla arbustiva de los bosques ribereños que se desarrollan a orillas de los ríos más caudalosos, y también coloniza las márgenes de arroyos de pequeño caudal e incluso acequias y algunas zonas de elevado nivel freático, como Salburua, donde las saucedas aparecen de forma natural a modo de islas entre formaciones de helófitas (56 y 56a). Tras la desaparición o drástica alteración de los bosques ribereños, las saucedas desempeñan un papel fundamental en la defensa de las riberas fluviales ante las violentas crecidas. Los arbustos más frecuentes en las saucedas del municipio estudiado son Salix atrocinerea y S. alba, con menor presencia de S. purpurea y S. triandra. Son también frecuentes diversos árboles en fases juveniles, como Ulmus minor, Fraxinus excelsior, Acer campestre, y arbustos como Euonymus europaeus, Cornus sanguinea, Sambucus nigra. 39.– Complejo de pastos parameros Esta unidad se desarrolla sobre suelos esqueléticos originados a partir de sustratos margo-calizos. Aparece de modo especial en los niveles del quejigal y el carrascal, sobre todo en zonas donde las rocas se disponen de forma subhorizontal, a modo de losas. Se trata de pastos bajos y de poco cobertura, en los que destacan por su abundancia dos especies muy características, como son una pequeña gramínea que forma diminutas almohadillas (Festuca hystrix) y un llantén de hojas plateadas por el envés (Plantago discolor). También suelen ser frecuentes Thymus mastigophorus, Koeleria vallesiana, Carex humilis, Convolvulus cantabrica, Teucrium polium. Las masas correspondientes a esta unidad se han cartografiado sobre todo en las sierras de Badaya y Arrato, así como en los cerros situados en la parte norte del término municipal. En general, estos pastos parameros forman mosaico con fases degradadas de prebrezales y enebrales con junquillo (27). No se observan estos pastos en las zonas de atmósfera más húmeda del municipio (nivel de los hayedos), ni en el fondo de la Llanada, con suelos profundos y frescos. Cabe destacar por su singularidad algunas pequeñas masas de esta unidad, cartografiadas en las descarnaduras de los conglomerados del monte San Miguel, sobre Subijana de Álava. En ellas destaca la presencia de Genista eliassennenii, una aulaga rastrera recientemente descrita, endémica del norte de la península Ibérica. 39a– complejo de pastos parameros. Variante con Stipa En la zona de Ullibarri-Arrazua, los cerros margosos cercanos al embalse del Zadorra presentan una variante muy característica de pastos parameros, en la que presta originalidad al conjunto dos especies de gramíneas del género Stipa (S. iberica y S. offneri). Los cepellones de la segunda son muy robustos, con sus hojas muy tiesas y rígidas, inconfundibles, lo mismo que las plumosas aristas de la primera, tan vistosas que suelen ser usadas como adorno en las casas. El resto del cortejo florístico es el mismo que en la subunidad típica, comentada arriba. Cepellones característicos de Stipa offneri Como se ha indicado, esta nueva subunidad está bastante localizada en lo que al municipio se refiere, aunque al avanzar hacia el Este se va haciendo más frecuente, por los cerros de la Llanada oriental, hasta los confines con Navarra. 40.– Lastonar de brachypodium pinnatum u otros pastos mesófilos El lastón de hoja ancha (Brachypodium pinnatum) es una de las hierbas más abundantes en el País Vasco, que sólo escasea al sur de la Sierra de Cantabria-Codés. Invade claros forestales, prados y pastos descuidados, sobre todo tipo de sustratos, aunque evita los suelos más ácidos. Crece vigorosamente y se extiende por medio de sus rizomas horizontales, lo que le permite ahogar a otras especies más delicadas y conformar densos pastos muy bastos, reconocibles a considerables distancias. En lugares donde el suelo no se ha labrado, los lastonares se integran a modo de mosaicos con matorrales bajos o de talla media, como prebrezales (27, 28) y brezales y argomales (30, 31). Pero es en fincas antiguamente cultivadas, hoy abandonadas, donde alcanzan su mejor desarrollo, favorecidos por la inexistencia de especies leñosas, erradicadas con el arado. En los lastonares más bastos, suelen acompañar a la gramíneadominante algunas especies robustas como Dactylis glomerata, Carex flacca, Centaurea jacea, Avenula mirandana, Rhinanthus mediterraneus, Daucus carota, Eryngium campestre. Ahogadas entre las hierbas bastas aparecen a corros otras especies más finas, que con presencia de ganado se ven favorecidas por el diente y pisoteo, y pasan a dominar en otros tipos de pastos mesófilos. Destacan por su abundancia, Festuca rubra, Briza media, Pilosella officinarum, Bromus erectus, Scabiosa columbaria, Phleum pratense, Lotus corniculatus. No es raro que en los lastonares aparezcan desperdigadas algunas matas como Genista scorpius, Erica vagans, Dorycnium pentaphyllum, que en caso de prolongada ausencia de ganado inician el paso hacia etapas más maduras, como los prebrezales (27, 28). 40a.– Barbechos que tienden a lastonar o a otros pastos mesófilos Se ha establecido esta subunidad para dar cabida a las superficies que se dejan en barbecho. Destacan entre las fincas cultivadas circundantes por la elevada talla y robustez de algunas de las plantas más representativas, como Dactylis glomerata, Picris hieracioides, Dipsacus fullonum, Daucus carota. Si la finca se deja en barbecho varios años, se observa cómo se forman corros de especies de lastonares y otros pastos mesófilos, como Brachypodium pinnatum, Carex flacca, Festuca rubra, Pilosella officinarum, etc. Dado su potencial como superficies nuevamente cultivables y la posibilidad de que cultivos actuales pasen a barbechos, se trata de una unidad muy variable en el tiempo. 42.– Praderas montanas Esta unidad la forman céspedes rasos y densos, mantenidos por la presencia de rebaños de ovejas, yeguas y vacas durante buena parte del año. Las praderas se desarrollan únicamente en zonas de atmósfera húmeda y suelos frescos. A veces pueden ocupar superficies muy pequeñas, localizándose en lugares de topografía cóncava, que permite mantener el frescor en el suelo, como ocurre en Badaya y Arrato. Pero lo más normal es verlas en situaciones de collados de montaña, en el nivel de los hayedos. Las masas de mayor extensión se han cartografiado en el Puerto Vitoria y en la zona del Portucho de Okina. En ambos casos, las actuales superficies de pradera montana fueron inicialmente labradas y en ellas se sembraron especies pratenses. Tras unos años, lapresencia continua del ganado fue propiciando, por diente y pisoteo, el paso de prados hacia praderas rasas. Plantas representativas de estos finos céspedes son Festuca rubra, Agrostis capillaris, Carex caryophyllaea, Luzula campestris, Lotus corniculatus, Plantago media, Leontodon taraxacoides, Bellis perennis, Chamaemelum nobile, Medicago lupulina, Cynosurus cristatus, Merendera montana. Los puntos en los que el ganado sestea (especialmente las vacas), presentan especies nitrófilas como varios cardos, Cirsium vulgare, C. eriophorum subsp. giraudiasii, ortigas (Urtica dioica) y Poa annua. El ganado contribuye en el mantenimiento de praderas montanas 44.– Prados permanentes, pastados por el ganado En la vertiente mediterránea los prados permanentes únicamente pueden darse en zonas donde el suelo se mantiene húmedo durante buena parte del año. En el municipio estudiado, esa situación se da en el fondo de la Llanada, coincidiendo con el dominio potencial del roble pedunculado (Quercus robur), así como junto a los cursos de agua o en el fondo de las vaguadas. En todos los casos los suelos son profundos y con buena retención hídrica. El estercolado, la siega y la presencia del ganado son esenciales para el mantenimiento de estos prados. Plantas representativas de la flora pratícola son Lolium perenne, Dactylis glomerata, Poa pratensis, Phleum pratense, Taraxacum gr. officinale, Trifolium repens, T. pratense, Bellis perennis, Plantago lanceolata. Se han cartografiado parcelas de prados permanentes en vaguadas de la sierra de Arrato, sobre Hueto Arriba y en menor medida sobre Hueto Abajo, y en puntos dispersos por la Llanada y al pie de Montes de Vitoria, sobre todo entre Olarizu y Ullibarri de los Olleros. En ocasiones se han instalado prados en zonas de fuerte pendiente, en las que el suelo no se mantiene permanentemente húmedo. Se observa en estos casos que las especies de prados conviven con otras de pastos mesófilos, existiendo mosaicos entre ambas unidades. En el Puerto Vitoria se observa hoy la evolución de varios tipos de pradería. Desde recientes prados de siega (44a, originados por siembra de pratenses), los prados pastoreados (44) se mantienen unos años, para convertirse al poco tiempo en praderas de montaña (42), comentadas más arriba. 44a.– Prados temporales de siega, para forraje En esta subunidad se incluyen las parcelas dedicadas al cultivo temporal de hierbas forrajeras, como la esparceta (Onobrychis viciifolia) y la alfalfa (Medicago sativa). Se ubican generalmente fuera del dominio del robledal de Quercus robur, en ambiente de quejigal, con suelo relativamente seco, lo que impide el asentamiento permanente de prados seminaturales. También se han incluido aquí algunas parcelas en las que se han sembrado pratenses (Lolium spp., Festuca arundinacea) que se siegan antes de dejar que entre el ganado a pastar. Las parcelas ocupadas hoy por esta unidad evolucionan hacia pastos mesófilos (40) en la Llanada y en laderas del dominio del quejigal. En zonas de montaña, como ocurre en el Puerto Vitoria, se observa cómo los prados temporales de siega pasan gradualmente a praderas de montaña, debido a la acción del ganado. 45.– Prados-juncales y trampales A efectos cartográficos se ha visto la conveniencia de agrupar en esta unidad varios tipos de comunidades vegetales que en general ocupan pequeñas superficies, y que se caracterizan todas ellas por su estrecha ligazón a la presencia prolongada de agua en el suelo. Los prados-juncales se dan en zonas planas o ligeramente deprimidas, con suelo muy húmedo todo el año, pero casi nunca encharcado. La mayoría de los que se han podido cartografiar se ubican sobre terrenos margosos o en el propio acuífero cuaternario de Vitoria-Gasteiz. En ellos dos juncos resultan especialmente frecuentes, Juncus inflexus (de talla media) y Scirpus holoschoenus (muy robusto y pinchudo). Les acompaña en gran abundancia un cardo (Cirsium pyrenaicum) y otras especies frecuentes, como Molinia caerulea, Succisa pratensis, Silaum silaus, Oenanthe lachenalii. Estos prados-juncales son mucho más raros sobre materiales silíceos (areniscas), y en este caso ocupan enclaves muy pequeños en los Montes Altos de Vitoria, al este del Portucho de Okina. Las especies citadas anteriormente también están presentes, pero además aparecen otras como Anagallis tenella, Juncus bulbosus, Genista anglica, Scirpus setaceus, Carex demissa, Pinguicula grandiflora. Los trampales se diferencian muy bien por su típico perfil en forma de mamelones, debido a los mazacotes de Molinia caerulea y Scirpus holoschoenus, que resultan especialmente abundantes. Aguas cargadas de carbonatos corren por hilillos y cubetas semitapados por las plantas citadas. Otras plantas representativas son Juncus subnodulosus, Dactylorhiza elata, Lysimachia ephemerum, Scirpus holoschoenus, Samolus valerandi. Algunas valiosas depresiones temporalmente inundables situadas en las inmediaciones de Vitoria-Gasteiz, zona de Olarizu, han sido alteradas recientemente debido a obras de ajardinamiento. La unidad analizada se distribuye por el municipio siempre en forma de pequeñas masas, salvo en el caso de la zona de Salburua, donde aún se conservan importantes superficies de prados-juncales. En los Montes de Vitoria, en la parte treviñesa, se han cartografiado los inicios de los grandes trampales de la cara sur del puerto de Zaldiaran, y algunos otros más pequeños situados en las cercanías del puerto de Betoño. Inicio de los grandes trampales del sur de Zaldiaran En el extremo oriental de dicha línea montañosa, al este del Portucho, se ha detectado un pequeño pero interesante humedal, el único del área cartografiada en el que aparece Pinguicula grandiflora. 45a.– Herbazales higrófilos de zonas alteradas La escala del presente trabajo ha hecho que precisamente en la zona de Salburua se haya visto la conveniencia de individualizar como subunidad de la anterior unos peculiares herbazales higrófilos que aparecen, de forma aún poco estructurada, en lugares alterados. Tales lugares son fundamentalmente los cauces semisecos de canales de drenaje, y algunas fincas abandonadas, con suelo muy húmedo, que actualmente forman la franja más externa de las balsas recuperadas. Con el tiempo, los herbazales del fondo de canales evolucionan hacia espadañales (56), y los de las referidas fincas abandonadas, hacia prados-juncales. Pero en la actualidad su flora, bastante heterogénea es bien diferente de los de las citadas unidades más maduras. Las plantas más representativas son Agrostis stolonifera, Elymus repens, Althaea officinalis, Lotus tenuis, Potentilla reptans, Equisetum telmateia. Sinceramente, pensamos que hay que esperar unos pocos años para observar la dinámica de esta subunidad. Ya se aprecia hoy en día que justo donde las plantas hunden sus raíces en el fango permanentemente cubierto de agua van entrando espadañas (Typha domingensis) e incluso grandes cárices (Carex riparia), mientras que el resto de las zonas está siendo colonizado más lentamente por plantas de los típicos prados-juncales (Juncus inflexus, Cirsium pyrenaicum). 48.– Pasto pedregoso calcícola En las montañas situadas al sur de la divisoria de aguas cántabro-mediterránea, el clima de veranos secos y los sustratos calcáreos propician el desarrollo de este tipo de pastos, en detrimento de otros más exigentes y finos como las praderas de montaña, que sólo pueden asentarse en zonas cóncavas con suelo más fresco y profundo. Los pastos pedregosos calcícolas están caracterizados por los pequeños cepellones almohadillados de varias especies de Festuca grupo indigesta, y de otras plantas abundantes y representativas como Carex humilis y Koeleria vallesiana. Son también muy frecuentes y características de esta unidad varias matitas como Teucrium polium, Coronilla minima, Thymus praecox subsp. polytrichus, Helianthemum oelandicum subsp. incanum, Ononis striata, Teucrium pyrenaicum, y especies herbáceas arrosetadas como Jurinea humilis, Carduncellus mitissimus, Serratula nudicaulis. En el término municipal de Vitoria-Gasteiz, esta unidad se ha cartografiado en las partes altas de Badaya y Arrato, así como en la cresta de los Montes de Vitoria. En ocasiones forma mosaicos con prebrezales petranos (28), pequeños roquedos (49) e incluso se producen algunas situaciones de tránsito hacia pastos parameros (39). 49.– Complejo de vegetación de roquedos calizos Los roquedos, tanto calizos como de conglomerados calcáreos, son muy escasos en el municipio vitoriano. Entre los primeros sólo cabe señalar algunas pequeñas prominencias rocosas que asoman en la parte más septentrional de Arrato, zona cercana a las cumbres de Armikelo. Entre los segundos alcanzan cierta relevancia los del monte San Miguel y algunos otros pequeños puntos de la cresta de Montes de Vitoria. Crestón calizo en el cerro San Miguel Por su pequeñez, los roquedos cartografiados no albergan toda la riqueza que suele ser habitual en estos peculiares hábitats. Pero en las fisuras de las calizas, y en las pequeñas repisas de los conglomerados, se cobijan especies rupícolas muy representativas, como Anemone pavoniana, Hutchinsia alpina subsp. polatschekii, Erinus alpinus, Arenaria grandiflora, Teucrium pyrenaicum, Campanula hispanica, Juniperus phoenicea. 56.– Carrizales y/o espadañales (Phragmites, Typha) Se agrupan bajo esta unidad cartográfica dos grandes tipos de comunidades de plantas helófitas de elevada talla, los carrizales, dominados por Phragmites australis (carrizo) y los espadañales, dominados por Typha domingensis (espadañas). Los carrizales son relativamente raros en el municipio . El río Zalla parcialmente ocupado por este tipo de formación Por el contrario, los espadañales se muestran como muy oportunistas, y favorecidos por drásticas obras de limpieza y ensanche de cauces fluviales, invaden los mismos con gran vigor. Las citadas especies dominan de forma sofocante a las demás, entre las que cabe destacar Lythrum salicaria, Sparganium erectum, Lycopus europaeus, Mentha aquatica, Lysimachia vulgaris, Pulicaria dysenterica. 56a.– Formaciones de grandes cárices (Carex riparia) y/o de lirios de agua (Iris pseudacorus) Dada la pequeñez del territorio estudiado y la escala del presente trabajo, se ha estimado conveniente separar una subunidad de grandes helófitos que aparece de forma exclusiva en las balsas de la zona de Salburua, donde llegan a formar considerables masas en sus orillas, e incluso penetran muchos metros en el agua. Llaman la atención por su extraordinaria abundancia y gran densidad un cárice de elevada talla y anchas hojas (Carex riparia), y el vistosísimo lirio de agua, de hermosas flores amarillas y hojas a modo de glaucas espadas (Iris pseudacorus). Con ambas conviven juncos de laguna (Scirpus lacustris), otros cárices (Carex cuprina, C. flacca, C. hispida), y las especies reseñadas para la unidad típica. Dentro de esta peculiar subunidad, las láminas de agua presentan poblaciones de ciertas especies de plantas acuáticas como Persicaria amphibia, Callitriche stagnalis, C. obtusangula, Lemna minor, Alisma lanceolatum. 58.– Vegetación ruderal-nitrófila, con cobertura vegetal alta (pueblos, huertas, solares urbanos, vertederos) Las parcelas asignadas a esta unidad son las que presentan una flora de carácter ruderal-nitrófilo, con cobertura relativamente alta. Esto ocurre en los pequeños pueblos del municipio, donde la flora ruderal-nitrófila de tapias, calles, tejados y márgenes, se entremezcla con las especies arvenses de las pequeñas huertas. En estos casos, todo el conjunto de agrupaciones vegetales se ha englobado en esta única unidad cartográfica. Vertederos como el de la imagen han sido cartografiados dentro de esta unidad También se han asignado a esta unidad los terrenos alterados, como solares, cunetas de carretera (siempre que tengan la amplitud suficiente) y vertederos. Algunos taludes de cursos de agua canalizados, hoy cubiertos por la flora ruderal también se han incluido en esta unidad. Especies abundantes en la referida unidad cartográfica son Sinapis arvensis, Picris echioides, P. hieracioides, Urtica dioica, Hypericum perforatum, Cichorium intybus, Melilotus albus, Daucus carota, etc. 58a.– Vegetación ruderal-nitrófila, con baja cobertura vegetal (bloques de edificios y aceras, zonas pavimentadas, autovías) La escala utilizada en este trabajo ha permitido diferenciar esta subunidad, para incluir en ella espacios urbanos e industriales en los que la superficie ocupada por la flora ruderal-nitrófila es muy pequeña, al estar la tierra cubierta por viviendas, naves industriales y superficies pavimentadas (calles, aceras, carreteras, autovías, pistas de aeropuertos y grandes aparcamientos). No cabe considerar a estas superficies como “zonas sin vegetación”, pero la densidad de la flora ruderal es tan baja que se ha estimado conveniente diferenciarlas estableciendo la nueva subunidad cartográfica. 58b.– Vegetación ruderal-nitrófila, casos especiales (cargaderos de remolacha, fardos de paja) En este caso, al crear otra subunidad como caso especial de vegetación ruderal-nitrófila, hemos valorado más que las peculiaridades florísticas (inexistentes), el impacto visual que ciertos cargaderos de remolacha y las grandes acumulaciones de fardos de paja tienen en el paisaje de la Llanada. Los acopios de fardos han proliferado en la Llanada en los últimos años Son zonas pequeñas, casi puntuales, pero visibles desde la lejanías, debido a su considerable altura. A su alrededor se desarrollan agrupaciones vegetales ligadas a la riqueza del suelo en nitrógeno (Urtica dioica, Chenopodium album, Amaranthus spp., Cirsium vulgare, etc.). 59.– Erosiones margo-arcillosas (aflora el sustrato por erosión natural) Se incluyen aquí las descarnaduras que se producen en sustratos blandos (arcillas y margas), en los que irresponsabilidades humanas, como el empleo excesivo del fuego, la destrucción del arbolado y el pastoreo abusivo, permitieron que se dieran fuertes fenómenos de erosión hídrica. El agua de las tormentas arrastró el suelo, dejando al desnudo el sustrato, generalmente margas grises. La evidente conexión entre estas erosiones y las acciones humanas nos lleva a incluir esta unidad cartográfica entre las agrupaciones antropógenas. Una planta bien adaptada a estos lugares es Euphorbia minuta, y suelen acompañarle, siempre de forma muy rala, Genista scorpius, Lavandula latifolia, Globularia vulgaris, Aphyllanthes monspeliensis, Linum appressum, Sanguisorba minor. En algunos puntos, esta unidad forma mosaicos con otras, así, cuando aún queda algo de suelo, se mezcla con carrascales (5) y pastos con junquillo (27), mientras que en lo más pelado, si la roca madre se dispone en losassubhorizontales, el mosaico se establece con pastos parameros (39). Erosiones margo-arcillosas en la sierra de Badaya Esta unidad, y los referidos mosaicos con otros tipos de vegetación está muy extendida por los cerros de la Llanada y de modo especial en la parte inferior de las laderas de las sierras de Badaya y Arrato. 59a.– Erosiones antropógenas (aflora el sustrato por excavación, canteras, taludes de vías de comunicación) Se ha estimado conveniente crear esta subunidad cartográfica para las superficies en las que el sustrato rocoso aflora debido a la excavación humana directa. Es el caso de algunas pequeñas canteras (Puerto Vitoria) y de varios taludes de carreteras y autovías que, por sus considerables dimensiones, han podido ser cartografiados a la escala de este trabajo. La cobertura vegetal es bajísima, debido a lo rocoso del terreno y a la gran pendiente, que casi alcanza la verticalidad en algunos casos. Las plantas arraigan de modo especial en la base de los taludes, y en las repisas de tierra corrediza. Casi todas las especies citadas en la unidad 59 típica aparecen en esta peculiar subunidad, además de otras de carácter ruderal, como Picris hieracioides, Daucus carota, Hypericum perforatum, Sixalix atropurpurea. Cuando en los taludes se producen rezumos de agua, suele instalarse de forma natural el sauce negro (Salix atrocinerea). Si alrededor existen prebrezales densos (27), se observa el gran vigor colonizador de dos especies herbáceas amacolladas, muy interesantes de cara a revegetaciones de taludes margo-arcillosos en el municipio vitoriano: Helictotrichon cantabricum y Aphyllanthes monspeliensis. 60.– Zonas sin vegetación (láminas de agua en ríos y balsas) Tras las modificaciones establecidas mediante la creación de las unidades 58a y 59a, únicamente se han incluido en esta unidad cartográfica de “zonas sin vegetación” las balsas de riego y ciertos tramos de cursos fluviales en los que la lámina de agua está prácticamente desprovista de plantas vasculares. Balsa de riego cerca de Aberasturi Algunas especies acuáticas se desarrollan en balsas de Badaya Cuando aparecen algunas especies acuáticas, pero sin llegar a formar masas cartografiables, se ha utilizado el símbolo correspondiente. En algunos casos, las masas de agua están rodeadas o invadidas por carrizales-espadañales (56), o formaciones de grandes cárices y lirios de agua (56a), que cuando tienen cierta extensión sí se han representado. 61.– Plantaciones forestales Dos grandes tipos de plantaciones forestales pueden distinguirse grosso modo en el municipio de Vitoria-Gasteiz. Las plantaciones de frondosas, y las de coníferas. Entre las primeras, con mucho, las plantaciones más habituales son las de chopos (Populus gr. canadensis), ubicadas en general junto a los cursos de agua. También existen algunas parcelas de otras frondosas (fresnos, robles americanos), que se distribuyen por los Montes de Vitoria, siempre en mucha menor medida que las plantaciones de coníferas. Recientemente se han iniciado plantaciones de encinas, quejigos y robles en varios puntos de la Llanada. Las coníferas, por su parte, se localizan fundamentalmente en los Montes de Vitoria, en forma de parcelas desperdigadas por los niveles del quejigal y del hayedo. Las especies más empleadas son Pinus sylvestris, P. nigra, Chamaecyparis lawsoniana, Larix gr. kaempferi, y en menor medida Pinus radiata y Picea abies. 62.– Parques y jardines Se incluyen en esta unidad la mayoría de los terrenos ajardinados, como los parques urbanos, tanto si están arbolados como si no. Entran también dentro de esta ecléctica unidad las zonas deportivas (campos de fútbol, piscinas), y algunos viveros forestales, así como las zonas ajardinadas que recientemente se han ido acondicionando en vías de comunicación. Obviamente, la referida unidad cartográfica carece de una definida composición florística. Prima sobre el criterio botánico el del uso humano, en este caso recreativo, de ocio, o estético. Es bien conocida la riqueza en parques urbanos de Vitoria-Gasteiz y sus barrios periféricos. Casi todos ellos tienen suficientes dimensiones como para haber sido plasmados en el mapa, lo mismo que algunos parques periurbanos, entre los que destacan por su extensión los de Armentia y Olarizu. También se han incluido en esta unidad los viveros forestales del Ayuntamiento (Lakua) y de la Diputación (Eskalmendi). 62a.– Taludes revegetados (autovías, pasos elevados) Se ha diferenciado esta subunidad para ciertas situaciones muy concretas, como los taludes de autovías y de pasos elevados sobre ellas, en los que se han realizado intentos de revegetación mediante hidrosiembra de especies herbáceas (Festuca spp., Lotus gr. corniculatus). Durante muchos años, en el ámbito del municipio de Vitoria-Gasteiz, el trío de cultivos de cereal, patata y remolacha fue el más extendido. Los dos últimos han venido a menos en los últimos años, siendo predominante el cultivo del cereal (trigo y cebada). Las rotaciones entre los mencionados cultivos, cada uno con diferentes exigencias de agua y abono, dan lugar a una distribución en mosaico de las agrupaciones de plantas arvenses. Así, las plantas acompañantes de cultivos cerealistas se desarrollan tanto en laderas de suelo algo seco como en el fondo de la Llanada, sin necesidad de riegos, mientras que la flora más exigente en materia orgánica y humedad del suelo se da únicamente en las fincas dotadas de sistemas de riego, normalmente para los cultivos de patata y remolacha. Aunque sólo se ha diferenciado una unidad cartográfica, queda claro que dicha unidad engloba dos grandes tipos de vegetación arvense, la de los cultivos cerealistas de secano, y la de los cultivos con riego y escarda (patata y remolacha). En ambos casos, la flora arvense presenta dos aspectos bien distintos, uno primaveral y otro otoñal. Plantas comunes en primavera en un campo cerealista son: Papaver rhoeas, Agrostemma githago, Galium tricornutum, Anagallis arfvensis, Sinapis arvensis. Af inales del verano y durante el otoño crecen en las rastrojeras Kickxia spuria, Nigella gallica, Ajuga chamaepitys, Euphorbia exigua, Galeopsis angustifolia. Por su parte, los terrenos intensamente abonados y regados donde se cultivan patatas y remolachas presentan en primavera plantas como Stellaria media, Senecio vulgaris, Veronica persica, V. hederifolia, Capsella bursa-pastoris, Lamium amplexicaule, L. purpureum. Al llegar el otoño toman el relevo otras plantas, de las que destacamos Chenopodium album, Solanum nigrum, Amaranthus retroflexus, Sonchus oleraceus, Fallopia convolvulus. Esta unidad cartográfica es la más extendida en el fondo de la Llanada alavesa, sobre terrenos de naturaleza margosa o arcillosa. Se ha reservado esta unidad para las parcelas en las que predomina el cultivo de árboles frutales sobre los cultivos herbáceos de huerta. En el municipio vitoriano los árboles frutales que se cultivan con mayor intensidad son el manzano (Malus domestica), el peral (Pyrus communis), el avellano (Corylus avellana), el nogal (Juglans regia) y el cerezo (Prunus avium). Lógicamente, en las huertas donde predominan los cultivos herbáceos también pueden verse entremezclados algunos frutales, como los citados y otros, como el ciruelo (Prunus domestica). Hidrologia Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador. UNIDAD HIDROLÓGICA DEL ZADORRA DESCRIPCIÓN GENERAL DEL MEDIO FÍSICO El río Zadorra nace en la Sierra de Entzia. La cuenca del Zadorra es la más extensa detodas las existentes en Álava; con unos 1.350 Km2, su curso fluvial principal tiene unos 85 Km. de longitud. El Zadorra es un río eminentemente alavés, aunque parte de su cabecera se encuentra en Bizkaia. Limita al Oeste con la divisoria de aguas que establecen las sierras de Tuyo, Badaia y Arrato; por el Este con los montes de Izki e Iturrieta; al Norte limita con las cuencas cantábricas de Ibaizabal y Deba y sierras de Elgea y Urquilla; y al Sur con la cuenca del Inglares, con la formación montañosa que comprende los picos de Chulato, Moraza y Belabra. El Condado de Treviño (Burgos) está casi completamente incluidodentro de ella. 
Sierra de Badaia

La sierra de Badaia forma un gran sinclinal colgado con una altitud mínima de 800 metros en el eje Tortura-Hueto Arriba y elevaciones de 900 m en la Cruz de Ganalto (al N.) y 1.042 m en Oteros (al S.), constituyendo una gran meseta de bordes inclinados y de fácil pero largo caminar.
Badaya está situada al noroeste de Vitoria. Junto con otras sierras que llegan hasta los montes Obarenes en Burgos, dispone de uno de los bosques de encinas más extensos de la cordillera Cantábrica.
Presenta una variación vegetal directamente relacionada con la altitud (efecto Cliserie), pasando de las encinas, que pueblan las zonas más bajas o soleadas, a los robles y hayas, en las zonas más elevadas y umbrías. También abunda el pino silvestre en la ladera oeste, así como la pradera de montaña en la parte superior.
Las principales especies animales son el corzo, el jabalí, la paloma torcaz y la perdiz. El ganado es equino y vacuno.
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Especial Sierra Badaia “KOLOSKA N1″Ruta verde
Descripción de la ruta

El recorrido parte del lavadero situado junto a la carretera que, desde la A-2622, conduce a Montevite
Otras rutas
Geología – montaña


Para ampliar detalles “Grupo Espeleológico Álaves Koloska”:
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Especial Sierra Bdaia “KOLOSKA N1″
topFauna
Venados 
Ciervo 
Jabalí 
Ternero 
Ganado 
Turon 
Aguila Real 
Peridz 
Codorniz 
Conejo y gato 
Erizo 
Visón europeo y visón americano 
Nombre Castellano Nombre Científico Nombre Euskera Nº de Citas Grado de Protección Aguila Real Aquila chrysaetos Arrano beltza 1 Vulnerable Busardo Ratonero Buteo buteo Zapelaitz arrunta 1 No Amenazada Ciervo Cervus elaphus Oreina 2 No Amenazada Comadreja Mustela nivalis Erbinudea 1 No Amenazada Conejo común Oryctolagus cuniculus Mendi-untxia 1 No Amenazada Corzo Capreolus capreolus Orkatza 50 No Amenazada Garduña Martes foina Lepazuria 2 No Amenazada Gato montés Felis silvestris Basakatua 1 De Interés Especial Gineta común Genetta genetta Katajineta arrunta 1 No Amenazada Jabalí Sus scrofa Basurdea 24 No Amenazada Lechuza Común Tyto alba Hontza zuria 1 No Amenazada Liebre europea Lepus europaeus Erbi europarra 2 No Amenazada Marta Martes martes Lepahoria 2 Rara Murciélago de borde claro Pipistrelus kuhlii Khul pipistrelo 1 No Amenazada Murciélago enano Pipistrellus pipistrellus Pipistrelo txiki 1 No Amenazada Murciélago hortelano Eptesicus serotinus Baratz saguzar 1 De Interés Especial Murciélago rabudo Tadarida teniotis Saguzar buztanluzea 1 De Interés Especial Murciélago ratonero grande Myotis miotis Arratoi-belarri handi 1 Rara Murciélago ribereño Myotis daubentonii Ur-saguzar 1 No Amenazada Musaraña enana Sorex minutus Satitsu txikia 1 No Amenazada Musaraña gris Crocidura russula Satitsu arrunta 1 No Amenazada Musaraña tricolor Sorex crornatus Milet satitsua 1 No Amenazada Musgaño de cabrera Neomis anomalus Cabrera ur-satitsua 1 No Amenazada Musgaño patiblanco Neomis fodiens Ur-satitsu ankazuria 1 No Amenazada Nóctulo pequeño Nyctalus leisleri Gau-saguzar txiki 1 Rara Perro Canis familiaris Txakurra 3 Doméstica Rata de agua Arvicola sapidus Mendebaldeko ur-arratoia 1 No Amenazada Rata negra Rattus rattus Arratoi beltza 1 No Amenazada Rata parda Rattus norvegicus Arratoi arrunta 1 No Amenazada Ratón casero Mus musculus Etxe-sagua 1 No Amenazada Ratón de campo Apodemus sylvaticus Basasagua 1 No Amenazada Ratón moruno Mus spretus Landa-sagua 1 No Amenazada Tejón Meles meles Azkonarra 6 No Amenazada Topillo agreste Microtus agrestis Larre-lursagua 1 No Amenazada Topillo lusitano Microtus lusitanicus Lursagu lusitaniarra 1 No Amenazada Topillo mediterraneo Microtus duodecimcostatus Lursagu mediterraneoa 1 No Amenazada Turón Mustela putorius Ipurtatsa 1 De Interés Especial Visón americano Mustela vison Bisoi amerikarra 1 No Amenazada Visón europeo Mustela lutreola Bisoi europarra En Peligro de Extinción Zorro Vulpes vulpes Azeri arrunta 2 No Amenazada Clima


Vegetación

top
Indice
Bosques
5.– Carrascal montano
6.– Encinar del interior
7.- Quejigales (Quercus gr. faginea e híbridos)
8.– Quejigal subcantábrico
9.- Robledales
11.– Marojal o robledal de Quercus pyrenaica
12.– Robledal éutrofo de Quercus robur
13.– Robledal acidófilo de Quercus robur
16.– Robledal de Quercus petraea
Abedulares y Temblares
17.– Abedular (Betula pendula)
17a.– Temblar o bosque de Populus tremula
Hayedos (Fagus sylvatica)
19.– Hayedo calcícola
20.– Hayedo silicícola
Bosques ribereños
21.– Fresnedas (Fraxinus excelsior y/o F. angustifolia)
22– Alisedas (Alnus glutinosa) Matorrales
28.– Prebrezal subcantábrico calcícola
28a.– Prebrezal subcantábrico calcícola. Variante con Sspiraea hypericifolia subsp. hispanica
30.– Brezal subcantábrico
31.– Brezal- argomal -helechal atlántico
34.– Brezal alto montano de Erica arborea
35.– Espinar-zarzal y matorrales altos de orla forestal
36.– SaucedasVegetación herbacéa
39a– Complejo de pastos parameros. Variante con Stipa
40.– Lastonar de Brachypodium pinnatum u otros pastos mesófilos
40a.– Barbechos que tienden a lastonar o a otros pastos mesófilos
42.– Praderas montanas
44.– Prados permanentes, pastados por el ganado
44a.– Prados temporales de siega, para forraje
45.– Prados-juncales y trampales
45a.– Herbazales higrófilos de zonas alteradas
48.– Pasto pedregoso calcícola
49.– Complejo de vegetación de roquedos calizos
56.– Carrizales y/o espadañales (Phragmites, Typha)
56a.– Formaciones de grandes cárices (Carex riparia) y/o de lirios de agua (Iris pseudacorus)Vegetación antropógena y Nitrófila
58a.– Vegetación ruderal-nitrófila, con baja cobertura vegetal (bloques de edificios y aceras, zonas pavimentadas, autovías)
58b.– Vegetación ruderal-nitrófila, casos especiales (cargaderos de remolacha, fardos de paja)
59.– Erosiones margo-arcillosas (aflora el sustrato por erosión natural)
59a.– Erosiones antropógenas (aflora el sustrato por excavación, canteras, taludes de vías de comunicación)
60.– Zonas sin vegetación (láminas de agua en ríos y balsas)
61.– Plantaciones forestales
62.– Parques y jardines
62a.– Taludes revegetados (autovías, pasos elevados)
66.– Campos de cultivo
67.– Fincas con frutales
top
Bosques Encinares y carrascales (Quercus ilex subsp. ballota)

en fondos de vallejos, y con hayedos (19, 20) al cambiar la orientación y pasar a las umbrías.
topRobledales


13.– Robledal acidófilo de Quercus robur
top
Abedulares y Temblares

Hayedos (Fagus sylvatica)

Fuera de los Montes de Vitoria, en lo que al municipio estudiado se refiere, este tipo de hayedo no ha sido detectado.
topBosques ribereños
top
Matorrales 
Vegetación herbácea Vegetación antropógena y nitrófila
66.– Campos de cultivo
67.– Fincas con frutales
Hidrologia

Unidad Hidrologica del Zadorra
Rio Zadorra
Qué es?


:














Jardín Botanico de Santa Catalina

Como llegar y callejero





